LITERATURA: Mis lecturas de verano 2026.

 


¡Hola! Si bien estamos en Septiembre, debido al trabajo y el estudio no pude actualizar mis reseñas sobre las lecturas que hice durante el verano y el otoño, pero como no quería perder la oportunidad de comentar brevemente, hice el recuento de lecturas ¡Espero que lo disfruten! 

1) "Trópico de Cáncer" (1934) de Henry Miller. 

Publicada en 1934, Trópico de Cáncer es una novela semi autobiográfica escrita por Henry Miller.

La misma es un retrato crudo de la vida bohemia de la época, donde el autor cuenta sus experiencias durante su estadía en París, registrando de forma provocadora el ambiente marginal y sexual que lo rodeaba en aquel tiempo.

Seré lo más sincera que pueda al respecto. Es muy triste para mi haber empezado el año con una lectura tan decepcionante. Miller realizó un retrato vulgar, machista, vacío y banal inspirado en sus vivencias, con poca profundidad real, cayendo más en la provocación hueca que en la artística y literaria.

Esperaba encontrar algo reflexivo, poético y sexualmente desafiante para mi rol como lectora, pero hallé un montón de estupideces descritas de las maneras más grotescas posibles.

Miller narraba bien y sabía expresar los sentimientos y las confusiones de manera pasional, sin embargo, tanto él como sus amigos, eran personas desagradables. Cada página desbordaba cosificación y menciona una y otra vez lo normal que aparentemente era para ellos utilizar a las mujeres como objetos para abusar.

El libro tiene momentos donde la narrativa se dejó llevar y logró conmoverme, sin embargo, poco pudo combatir a la cantidad inmaculada de provocación vacía que abunda en él.

Les comparto algunos de los fragmentos que más me han gustado, puesto que a pesar de no haber disfrutado la totalidad de la novela, sí tengo intenciones de leer Trópico de Capricornio y la trilogía de la Crucifixión Rosa.

2) "Misericordia" (1897) de Benito Pérez Galdós.


Publicada en 1897, Misericordia sigue a Benigna (Nina), una mujer mayor que pide limosnas en secreto para salvar económicamente a su patrona, la señora Doña Paca.

La historia explora la caridad, la bondad desinteresada, el egoísmo, el abuso emocional, las apariencias, la pobreza extrema, la fe y la marginalidad. 

Galdós apuntó a escribir la bondad del alma que lucha por voluntad propia, en contra e independientemente de los actos y la maldad del entorno.

En la novela dice:

"La situación llegó a ser un día tan extremadamente angustiosa, que la heroica anciana, cansada de mirar a cielo y tierra por si inapropiadamente caía algún socorro, perdido el crédito en las tiendas, cerrados todos los caminos, no vio más arbitrario para continuar la lucha que poner su cara en vergüenza saliendo a pedir limosna. Hízolo una mañana, creyendo que lo haría por única vez, y siguió luego todos los días, pues la fiera necesidad le impuso el triste oficio mendicante, privándola en absoluto de todo otro medio de atender a los suyos. Llegó por sus pasos contados, y no podía menos de llegar y permanecer allí hasta la muerte, por ley social, económica, si es que así se dice". (Pág. 64; Editorial RBA, 1995)

Nina es la paciencia, la generosidad y la misericordia que evoca el título, mientras que personajes como la Doña Paca son el narcisismo ciego que actúa para beneficio propio.

Mi experiencia como lectora fue un poco torpe. Con el antecedente de la maravillosa Marianela, esperaba más intensidad en los sucesos de la novela que, hasta las últimas páginas, pareció no avanzar de lo mismo.

Más allá de no haberme marcado, mantengo las expectativas sobre Nazarín y la famosa novela Fortunata y Jacinta, que espero leer en años próximos.

3) "La buena tierra" (1931) de Pearl S. Buck.


"Ahora bien, cinco años no son nada en la vida de un hombre, excepto cuando es muy joven o muy viejo..."

En este libro, Buck hizo un retrato crudo de China en la prerrevolución, siguiendo a tres generaciones de una familia de campesinos, representando la división de clases, la pobreza extrema, la ignorancia, el egoísmo, la violencia y el machismo bajo el cual fueron sometidas muchas mujeres, esclavizadas y maltratadas, utilizadas como incubadoras y monedas de cambio para el placer perverso y el beneficio de los hombres.

Este es, sin duda alguna, uno de los libros más duros que he leído. La escritura es ligera y fácil de procesar. Sin embargo, el peso de la historia y el contenido me obligaron a apartarlo de mi vista para que mi mente respirara y mis lágrimas de impotencia se secaran.

Wang Lung es el protagonista, que comienza siendo joven y pobre hasta convertirse en un terrateniente cuyo poder lo ciega constantemente. Sin embargo, el centro de la historia radica en sus personajes femeninos, principalmente en su esposa O-Ian, una esclava convertida en madre sometida a su marido que vive y respira por el cuidado de su hogar y sus hijos. Silenciosa y fuerte, ella es el corazón y el alma de la novela.

En La buena tierra no podemos juzgar la calidad del libro teniendo en cuenta las acciones de sus personajes, puesto que todos son imperfectos y en sus errores se caracterizan por ser principalmente egoístas (no haré spoilers).

El retrato de la época, tan crudo y sincero, no cae en el morbo. En cambio, la autora se encargó de construir todo de manera tan detallada que pude adentrarme en profundidad para experimentar todo lo que relataba durante el desarrollo de la novela.

Me gustó mucho, fue una experiencia inmersiva que me dejó pensando largo tiempo, y aun cuando recuerdo el final, siento una presión en el pecho.

Una obra maestra.


4) "Papá Goriot" (1831) de Honoré de Balzac. 


Este libro fue mi primera experiencia leyendo al autor y no sé si escogí bien la novela correcta para iniciarme en su literatura.


El argumento se centra en un hombre mayor que da todo de sí (su amor, su fortuna y recursos) para el bienestar de sus hijas, que una vez unidas en matrimonio, desprecian a su padre por la situación de pobreza en la que se encuentra sin valorar todo el esfuerzo que puso en sus cuidados.


"Del mismo modo hay también individuos mercenarios, que han nacido así y que no hacen nunca ningún bien a sus amigos o a sus familiares, mientras que al hacer favores a desconocidos, engrandecen su amor propio: Cuanto más cerca de ellos se encuentra el círculo de sus afectos, menos aman, y cuanto más se extiende éste, más serviciales son. Madame Vauquer participaba, sin duda, de estas dos naturalezas, esencialmente mezquinas, falsas y execrables".


Sin contar con una división de capítulos, la novela me pareció plana y repetitiva, además de que me dio la impresión de que no aprovechó el argumento. Me gustó, pero hubiese preferido que el autor ahondara más en el desarrollo de los personajes y las tramas, especialmente para conocer mejor a Goriot en lugar de verlo únicamente como un señor mayor víctima del egoísmo de quienes lo rodeaban, así como también habría disfrutado si brindaba más espacio a su grupo de contención y pertenencia para darle un valor más significativo al final.



5) "La fierecilla domada" (1594) de William Shakespeare. 


Esta comedia del famoso dramaturgo inglés sigue a dos hermanas opuestas: Blanca y Catalina: la primera es una joven obediente, educada y bondadosa, mientras que la segunda es una mujer de fuerte temperamento y malhumorada. Con el objetivo de casar a ambas, su padre, Baptista Minola, pone como regla inquebrantable a los pretendientes de Blanca que ninguno podrá casarse con ella hasta que Catalina encuentre un marido.


Disparatada, graciosa y controversial, La fierecilla domada juega entre ser una sátira de los roles de género y una apología al patriarcado y el sometimiento de las mujeres. 


Conociendo opiniones divididas entre lectores que la consideran machista o transgresora, me inclino a considerarla como un retrato humorístico que evidencia el sometimiento de las mujeres en la época. Con un personaje central fuerte y decidido, a pesar de las críticas hacia ella, Catalina es firme y consciente de su persona. Ella sabe que no está loca; en cambio, afirma su temperamento como una fortaleza sin escatimar en enfrentarse ante aquellos hombres que se esfuerzan por ejercer control sobre ella.


Me reí en muchas ocasiones y al mismo tiempo me impacté por la naturalidad con que se hablaba de "domar" a las mujeres; sin embargo, no vi en la obra la intención de fomentar esto como una práctica válida, más bien, sí lo leí como una forma de representar los roles sociales de esos tiempos.


Si es denuncia o no, depende de su autor, y al final de cuentas la interpretación queda en el lector. Yo la pienso como una pieza útil para comprender costumbres patriarcales que no deben volver a implementarse en la sociedad.




6) "Extraños en un tren" (1950) de Patricia Highsmith.


La historia se centra en Guy Haines y Charles Bruno, dos jóvenes desconocidos que, luego de toparse en un viaje en tren, acuerdan un oscuro pacto impulsado por Bruno, mediante el cual uno deberá eliminar a la persona que el otro odia para tener la coartada perfecta que no los convierta en sospechosos de ninguno de los crímenes.


Patricia Highsmith era una autora que tenía pendiente desde hacía muchos años; en un principio tenía la intención de comenzar a leer su obra con la saga de Ripley, pero a último momento me decanté por Extraños en un tren, y me alegra decir que tomé una excelente decisión.


Con una trama de thriller curiosa e intrigante, Highsmith creó una dinámica de personajes compleja y sólida para sostener todo el poder argumentativo de la historia.


Con un constante ir y venir, la autora creó una espiral de obsesión mutua donde Guy y Bruno no pueden odiarse sin amarse con una pasión enfermiza que los hace girar en torno al otro una y otra vez.


Primero está Guy, un joven aparentemente común y corriente que cuenta con una carrera prometedora y una novia a la que adora, mientras que Bruno es el muchacho inestable e impredecible que supone un peligro continuo; sin embargo, el desarrollo del vínculo casi omnipresente entre ambos se apodera de sus mentes a tal punto que se genera una especie de dependencia psicológica que los hunde a medida que avanza la historia.


La novela, publicada en 1950, cuenta con un homoerotismo inteligente y evidente que se entremezcla con la trama criminal y misteriosa que envuelve a sus personajes.


Parte de la magia de este libro no radica en su prosa particularmente cautivante, sino en la maestría con la que Patricia Highsmith supo manejar a sus personajes principales, evidenciando lo bien que ella pudo desarrollarlos al conocerlos en profundidad.

Esta fue una de las lecturas que más he disfrutado durante el verano pasado y me sucede que, cuanto más lo pienso, más me gusta. Aún no he podido leer otra de sus obras, pero teniendo como antecedente mi experiencia, diría que es una gran forma de comenzar a leer a Highsmith. Mi idea es continuar con la saga de Ripley durante los primeros meses de 2027.



7) "Opiniones de un payaso" (1963) de Heinrich Böll. 


La novela sigue la crisis existencial de Hans Schnier, un joven de 27 años que cae en la adicción al alcoholismo luego de ser abandonado por su novia. Encerrado en su pequeño departamento, el muchacho rememora hechos de su vida al tiempo que realiza una fuerte crítica a la sociedad en la que vive.


Esta novela llegó a mi biblioteca personal por casualidad y un poco de curiosidad. Luego de encontrar un viejo ejemplar entre varias pilas de libros en una tienda de segunda mano, decidí darle una oportunidad al saber que el autor fue ganador del premio Nobel. No esperaba mucho, puesto que no tenía gran referencia del argumento ni de las opiniones de otros lectores, así que empecé con él casi a ciegas y la verdad es que resultó ser una experiencia sorprendente.


Con un protagonista sólido, la novela se desarrolla a través de sus constantes reflexiones personales acerca del pasado y el entorno.


Hans es un joven imperfecto y narcisista, incapaz de reconocer sus errores, que analiza sus experiencias como consecuencias de actos fallidos de otros donde él es una víctima, incluso cuando es consciente del mal que pudo provocarle a personas que amaba. Y es a raíz de este punto continuo que Böll le da cuerpo a su novela.


"Opiniones de un payaso" es una historia psicológica, pero al mismo tiempo cumple el rol de crítica dirigida al capitalismo, la guerra, la adultez y las costumbres sociales que rigen a los hombres y las mujeres, tocando tabúes como la violencia doméstica y el aborto.

Siendo sincera, no me gustó la perspectiva misógina desde la que se trataron temas sensibles como lo son la interrupción de un embarazo o incluso la decisión femenina de romper vínculos sexoafectivos destructivos. Entiendo que la mirada de abordaje va acorde a la subjetividad de su personaje protagónico, debido a que todo lo conocemos por medio de él, pero fue irritante el juicio ignorante que constantemente se plasmaba, aunque admito que esto mismo fue lo que, desde mi opinión, le dio solidez y coherencia al hilo argumentativo del libro. En ningún momento Hans va contra sí mismo ni contra su personalidad, y el sostener eso en una novela donde las interacciones humanas se dan únicamente en la memoria de una persona por medio de sus reflexiones me pareció inteligente.

Recuerdo ciertos momentos que se quedaron conmigo a pesar de no ser una novela que me haya impactado. Pese a los defectos, tengo intenciones de leer otro trabajo de Heinrich Böll porque los pros, sin dudas, sobrepasan a los contras.

Si les gustan las historias tristes, oscuras y melancólicas, la recomiendo ampliamente.




8) "El retrato de Dorian Gray" (1890) de Oscar Wilde.


​Dorian es un joven apuesto que vende su alma con el propósito de conseguir la belleza eterna. A medida que el tiempo y su vida transcurren, su apariencia no cambia, mientras que todas sus transgresiones y pecados se reflejan en su retrato, el cual se deforma cada vez más.

Este era uno de los clásicos más pendientes de mi lista que, por alguna razón, nunca llegaba a mis lecturas, hasta que finalmente compré una edición antigua de su versión censurada y por fin cumplí con mi tarea pendiente.

Jamás había tenido mucha idea sobre qué sucedía más allá del argumento y tampoco había conversado con personas que hubiesen compartido conmigo sus opiniones sobre la obra, más allá de manifestar su gusto por la novela; así que lo descubrí todo desde cero al comenzarla.

Mi mayor sorpresa fue la personalidad de su protagonista. Siempre lo había concebido como un joven arrogante y engreído desde el comienzo; sin embargo, hallé en él a un muchacho ingenuo, soñador y altamente manipulable que se pervierte lentamente a medida que la novela se desarrolla.

Como no es mi intención revelar aspectos que puedan arruinar la experiencia de aquellos que aún no han leído el libro, mencionaré algunos puntos que me han gustado mucho y que no suponen spoilers.

En esta historia, Wilde realizó un trabajo de reflexión atemporal relacionado con la concepción de la belleza, la obsesión por alcanzarla y mantenerla, y los privilegios que otorga la sociedad solo por la apariencia.

"El retrato de Dorian Gray" llegó a mi vida en un momento perfecto, puesto que pude utilizar pasajes del mismo para una presentación académica vinculada a los medios de comunicación y los estándares de belleza. Al reflexionar sobre ciertos aspectos que el autor tomó como núcleos centrales en su historia, me apené por lo aplicables que resultan para los tiempos que corren.

Es una novela escrita con inteligencia, con una prosa elegante, ingeniosa y reflexiva, donde su autor supo jugar con la realidad, la fantasía, el horror y la sensualidad con un dinamismo único.




9) "El cuarto mandamiento" (1918) de Booth Tarkington. 

Esta novela, ganadora del Premio Pulitzer en el año 1919, sigue la caída de la aristocrática familia Amberson en el Medio Oeste de los Estados Unidos durante el siglo XIX.


En este libro se exploran los vínculos entre padres e hijos, los conflictos intrafamiliares, los sucesos del pasado y los cambios socioeconómicos que generaron los avances industriales con el apogeo de los automóviles y las fábricas.


Considero que el joven George Amberson es el personaje más importante de la novela, puesto que es a través de él que se generan las tensiones y los conflictos que se desarrollan con el correr de la historia. Este muchacho, nieto mayor de la familia, es una persona egoísta, orgullosa y arrogante: un pavo real que goza de los privilegios que le otorga su posición y apellido, despreciando todo lo que esté fuera de su círculo de la alta sociedad.


El título en castellano de la novela es una referencia directa al cuarto mandamiento de la Biblia: «Honrarás a tu padre y a tu madre» (en inglés, la novela se titula The Magnificent Ambersons, es decir, Los magníficos Amberson). El nombre que se le otorgó en nuestro idioma me parece perfecto para una historia que gira constantemente en torno a la manera en la que George y Lucy respetan a sus padres.


Por un lado, George trata a su madre con amor pero como si fuese una hija, juzgando su historia pasada con el señor Eugene Morgan —un antiguo pretendiente y exitoso inventor que regresa a sus vidas con sus sentimientos intactos—; y, por otro lado, está Lucy, hija de Eugene, una adolescente que vela por su padre, lo obedece y mantiene un vínculo sano con él, sirviendo como contraste a la relación madre e hijo de los protagonistas.


​Orson Welles realizó una adaptación en el año 1942 cuyo resultado final se vio afectado por modificaciones que recortaron la visión original de lo que el director pretendía contar del libro. Sin embargo, y pese a los cambios, creo que es una de esas películas clásicas que no solo capturan la esencia del texto en el que se basaron, sino que lograron superar la obra original. Pueden verla en HBO Max Argentina.

​El cuarto mandamiento es una novela histórica que abarca un contexto social relevante y aborda un tema humano atemporal sobre los cambios generacionales.



10) "Mansfield Park" (1814) de Jane Austen. 


La novela sigue la historia de Fanny Price, una joven de clase baja que es acogida por sus tíos aristocráticos en su elegante mansión. Entre lujos frívolos, Fanny crece en silencio, enamorada de su primo Edmund, resistiendo ante los malos tratos y la hipocresía de la alta sociedad.

Esta era una de las últimas dos novelas que me faltaban por leer de la famosa novelista inglesa y, en lo personal, siempre intento aprovechar la temporada de verano para adentrarme en las historias de Austen. Nunca había tenido problemas para empatizar o engancharme con un libro de esta autora, pero finalmente sucedió.

Mansfield Park tiene una premisa atrapante donde se plantean los temas de las desigualdades sociales y la falsa caridad de las personas adineradas. Sin embargo, pienso que la construcción de la historia está mal realizada.

La historia comienza directamente presentando la situación de Fanny Price y su llegada a la casa de sus tíos, y entre constantes y bien planteadas escenas de vínculos y dinámicas entre personajes, la novela se estanca en interminables momentos de juegos domésticos repetitivos que, a diferencia de otras novelas donde sí funcionan, en esta simplemente estancan el desarrollo y terminaron afectando el dinamismo natural que podría haber tenido.


El aspecto que más me gustó y que pienso que fue tratado con brillantez fueron las manipulaciones y cómo el entorno de Fanny actuaba contra las voluntades de ella como persona. Esta crítica me pareció sólida y aportó en gran manera a la representación de la psicología de la protagonista, a quien, a medida que avanza la historia, la vemos como una joven dócil pero firme en sus decisiones a pesar de sentirse sola y profundamente triste.

El problema mayor fue su relación con su primo Edmund, puesto que, siendo un aspecto tan imprescindible en la vida de ella, la resolución del problema fue muy apresurada y careció de sentido, a tal punto que al leer la novela me dio la impresión de que estaba inacabada.



11) "Mansfield Park" (1814) de Jane Austen. 

La novela sigue la historia de Fanny Price, una joven de clase baja que es acogida por sus tíos aristocráticos en su elegante mansión. Entre lujos frívolos, Fanny crece en silencio, enamorada de su primo Edmund, resistiendo ante los malos tratos y la hipocresía de la alta sociedad.

Esta era una de las últimas dos novelas que me faltaban por leer de la famosa novelista inglesa y, en lo personal, siempre intento aprovechar la temporada de verano para adentrarme en las historias de Austen. Nunca había tenido problemas para empatizar o engancharme con un libro de esta autora, pero finalmente sucedió.

Mansfield Park tiene una premisa atrapante donde se plantean los temas de las desigualdades sociales y la falsa caridad de las personas adineradas. Sin embargo, pienso que la construcción de la historia está mal realizada.

La historia comienza directamente presentando la situación de Fanny Price y su llegada a la casa de sus tíos, y entre constantes y bien planteadas escenas de vínculos y dinámicas entre personajes, la novela se estanca en interminables momentos de juegos domésticos repetitivos que, a diferencia de otras novelas donde sí funcionan, en esta simplemente estancan el desarrollo y terminaron afectando el dinamismo natural que podría haber tenido.

El aspecto que más me gustó y que pienso que fue tratado con brillantez fueron las manipulaciones y cómo el entorno de Fanny actuaba contra las voluntades de ella como persona. Esta crítica me pareció sólida y aportó en gran manera a la representación de la psicología de la protagonista, a quien, a medida que avanza la historia, la vemos como una joven dócil pero firme en sus decisiones a pesar de sentirse sola y profundamente triste.

El problema mayor fue su relación con su primo Edmund, puesto que, siendo un aspecto tan imprescindible en la vida de ella, la resolución del problema fue muy apresurada y careció de sentido, a tal punto que al leer la novela me dio la impresión de que estaba inacabada.



12) "Cuentos completos" de Truman Capote. 

• Edición Anagrama (2006)

Una de las características más distintivas que siempre he disfrutado y destacado en el trabajo literario de Truman Capote es la representación de lo cotidiano en la vida de sus personajes. Desde el encuentro de una nueva familia y el hallazgo de los amigos durante la infancia en "Otras voces, otros ámbitos", hasta la búsqueda del lujo al escapar de una vida insatisfactoria en "Desayuno en Tiffany's" Capote transforma lo mundano en fantástico, destaca lo extraordinario en lo común, construyendo en la realidad un mundo literario donde lo diario deja de pasar desapercibido.

La imperfección de los individuos es el centro en su camino de exploración, incluyendo los delincuentes y asesinos en "A Sangre fria" su gran obra maestra.

En estos cuentos, el autor juega nuevamente en los parámetros de sus ligas con personajes envueltos no por lo otro ni lo desconocido, sino por sus propios pasados y experiencias que vuelven al presente para suponer un quiebre en las rutinas, no necesariamente para cambiar algo de forma permanente, sino momentáneamente, fugaz.

Con breves historias sólidas, el libro también cuenta con otras pocas menos memorables y fáciles de olvidar.

En general es un buen libro ligero, ideal para leer en ratos libres o entre exámenes, pero no lo considero algo particularmente destacable.



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